estany de sant maurici – lleida

Esta excursión será la que por lo menos nosotros, los padres, no olvidaremos jamás. Fue verdaderamente mágica. Llegamos al parking a dos horas del anochecer, nos avisaron que era un poco tarde para llegar con los niños, pero no lo dudamos y empezamos a caminar las dos horas que nos harían llegar hasta el lago del que tanto habíamos oido hablar, pararíamos un momento y volveríamos a caminar hasta el coche. Para nuestra sorpresa disfrutamos más el sendero que el destino. A la vuelta empezaba a ponerse oscuro, pero todavía no necesitábamos linternas. De repente vimos a pocos metros de distancia un ciervo enorme precioso. Pensándolo después de haberlo vivido no sabemos como nos pudimos topar con un animal salvaje en libertad yendo con cuatro niños, supongo a ambas partes nos sorprendió. No nos lo esperábamos, ni imaginábamos. Fue un regalo.

Lo bueno del atardecer fue que no caminamos bajo el sol abrasador del verano y los niños disfrutaron mucho el recorrido.

Lo malo, el poco rato que estuvimos parados al llegar al lago, fuimos presa de los mosquitos.

aran park – vall d’aran

Definitivamente ver animales encanta a los niños y este parque, que encontramos por casualidad buscando que hacer un día en el Valle de Aran, fue mejor de lo que podíamos esperar. Aunque hacía calor a finales de julio el recorrido propuesto para poder observar a los animales en semi-libertad fue muy ameno y con muchas sombras. Pudimos ver osos pardos, linces, nutrias, lobos blancos, buitres, ciervos, íbices, rebecos y marmotas. Con estos últimos animales nos pasamos un buen rato, nos dieron verduras crudas para que las pudiésemos alimentar. Disfrutamos mucho.

A medio camino hay una zona de picnic y también algunos animales de granja. En ese punto también nos dejaron alimentar a los animales. A los niños les encantó.

Muy recomendable para pasar el día con los niños al aire libre.